Un discurso literario contaminado por lo intertextual

Un discurso literario contaminado por lo intertextual

Sergio Gerardo Gonzáles

 

Puebla, Pue. Durante la primera jornada de estudios cinematográficos en la BUAP, Guillermo Carrera García, maestro en ciencias del lenguaje, presentó un ensayo del discurso literario contaminado por lo intertextual. Se valió para ello de Dublinesca de Enrique Vila Matas, un escritor español que siempre ha jugado con sus letras haciendo equilibrio en los límites de la metaliteratura y el plagio, representando fragmentos de la realidad (en este caso la película Spider que aunque es ficción existe en este plano) intercalados en su ficción, contextualizando así, desde otra perspectiva, una obra que aunque terminada por el autor nunca estará terminada mientras tenga nuevas lecturas; ya no digamos críticas, ensayos, inserciones en una novela que será publicada diez años después, leída y vuelta a interpretar.

A estos guiños que el autor hace al público conocedor y que pretenden establecer una nueva cofradía de descifradores del significado oculto, le llaman ahora posmodernismo, y digo le llaman ahora porque la palabra me suena a nuevo, no así el método; escuché mencionar a David Lynch, en el que encontramos esa aparente falta de unidad y de coherencia que hacen imposible y también innecesario analizar sus películas, el mismo Cronenberg que es el autor de la película que se inserta en el relato de Vila Matas borrando así el límite entre ambos discursos, el literario y el cinematográfico, entre lo real (Ralph Fiennes es real y Samuel Riba ve en la televisión el concepto de un personaje de Mc Grath como lo concibe un director de cine y su equipo, no al personaje de ficción en sí) y lo imaginario (un editor barcelonés retirado y su esposa viendo una película).

Así tenemos que, aunque un autor quiere tejer una red enmarañada de referencias exclusivistas que incluyen el Ulysses de James Joyce, no puede alejarse de la experiencia humana. Hubo un hombre detrás de Dublinesca, y muchos detrás de Spider; en sus tiempos Borges trazó laberintos exquisitos entre libros y referencias inexistentes (esa sí la ficción de la ficción) y Sabato y Tomas Eloy Martínez, por citar algunos, se experimentaron a sí mismo como personajes de sus novelas (la realidad ficcionada, la ficción escribiéndose a sí misma)

Por eso me hace tanto ruido la palabra posmodernidad y me es casi imposible tratar de etiquetar una manifestación artística, pero este encuentro se trata de lenguaje, es lo que se hace, no una búsqueda para llegar a la claridad de la obra sino una deconstrucción como mera masturbación literaria.

~ por subterraneosmx en 28 junio, 2012.

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