High Places vs Björk y el periodismo musical

High Places vs Björk y el periodismo musical

Juan Carlos Hidalgo

 

Comienza el tercer disco de los de Brooklyn. Poco queda de la electrónica abstracta de antaño, pero las capas de teclado se superponen. La voz de Mary Pearson es envolvente. Lo que hay es una música bailable, melodías dulces y requiebros, muchos requiebros. Parar y echar de nuevo en marcha. Rob Barber se esmera en crear sus propios sonidos. El efecto no se siente frío y maquinal sino cálido y propio para rituales corpóreos. Un aspecto sobre el que abunda Rob: “Me atrapa mucho como la tecnología de la música pop, como las máquinas de ritmo y los sintetizadores, eran (y aún son) explotados de una forma no convencional y hasta incorrecta para hacer música rara que genera sonidos emocionalmente aventureros. Básicamente veo a la gente que hace eso como músicos de folk que se adaptan y crean sonidos mediante la tecnología de esta época”.

En total son 10 temas en los que encuentro mucho empeño y creatividad. Tratan con elementos limitados obtener el máximo rendimiento. Es verdad que es música de baile, pero poco habitual, algo que se le aplaude de sobra a Gang Gang Dance, pero que a los High Places se les escatima. Prefiero repetir varias veces la experiencia de Original Colors (Thrill Jockey, 2011) que aburrirme con Biophilia, la fallida entrega de Björk.

Encuentro que la prensa especializada ubica al dueto en un punto situado entre el dub y el minimalismo más oscuro y no puedo sino disentir. ¿Habrán escuchado a detalle el disco? No hay cámaras de eco, ni reverberaciones, la cosa no pasa por el dub. Tampoco tiene un carácter siniestro o lóbrego. No priva la oscuridad. Lo que si hay es la intención de despegarse de los convencionalismos y hallar ciertos tintes absurdos en la realidad –un poco al estilo David Lynch-, lo que se refleja sobre todo en sus videos (“Sonora” es el mejor ejemplo, con su protagonista de brazo deforme y su violencia al estilo del cine de serie B).

La pareja se mudó un tiempo a California para crear el sucesor de High Places vs Mankind –este más experimental, lento y denso-. Quizá instigados por el sol que se abate sobre aquellos lares optaron por coquetear con su idea de música de baile. Tal vez con la lejana influencia de la alemana Ellen Allien y su sello Bpitch Control, estandarte del tecno sofisticado y menos comercial: “Trabajamos con muchos sonidos de percusión. Muchas cintas de casete y sonidos con la boca. En cuanto a efectos lo único que realmente me gusta usar es reverb y delay y también me atrae mucho subir y bajar la velocidad de las canciones. Además, una ecualización drástica hace que un sonido normal se vuelva bastante loco. Yo suelo usar bastante el banjo para muchas de las partes de guitarra, pero está procesado en una forma que no suena ni parecido a un banjo”.

Original Colors se destaca por el procesamiento de la voz; escasamente se usa al natural, más bien se le van sumando progresivamente capas pasadas por filtros. Así se acercan al dubstep en “Morning Ritual” y en “Banksia” fluye eso que conocemos como tecno-tribalismo, que contrasta con la contención de piezas como “Dry Lake” y “Altos lugares” –que cierra el disco-.

Aun cuando su música da cuenta de un cierto viraje, la pareja no está tan lejana del momento de fundación del proyecto: “Para esa época yo estaba viviendo en ese mundo experimental que existe en Nueva York y estaba rodeado de ideas muy innovadoras sobre la música. Estaba buscando una forma más ‘humana’ de hacer música y el proyecto solista de Mary me inspiró completamente. Hasta la fecha grabamos todo nosotros en casa. No tenemos ningún equipamiento sofisticado, preferimos trabajar con lo que tenemos”.

Original Colors es un disco sorpresivo; la naturaleza de cada sonido no es fácil de identificar y ello mantiene el interés. Quizá aún no obtienen el reconocimiento unánime de la prensa internacional, pero su música está muy viva porque también puede contener al error conviviendo con grandes aciertos. Rob y Mary tienen la certeza de que el modo de creación es tan importante como el resultado final: “Nuestra música se crea a través de una amplía experimentación con sonidos no tradicionales. Lleva mucho tiempo llegar a los sonidos que usamos por lo que no estoy muy seguro de que eso se pueda lograr en un estudio con otra persona produciendo tu música. Ese proceso es una parte muy importante de nuestra identidad creativa”.

~ por subterraneosmx en 22 marzo, 2012.

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